De bares de caracoles por Sevilla

¿Has probado los caracoles con el sabor que se preparan en Sevilla? A continuación te damos algunas claves para vivir una de las costumbres más genuinas de la ciudad: ir de caracoles, algo muy ligado al carácter sevillano y que va más allá de lo gastronómico.

Una aventura gastronómica

Sabemos que no a todo el mundo le gustan los caracoles. Pero quien se atreve a probar unos caracoles por primera vez en Sevilla suele quedar fascinado para siempre por su sabor, su especiado aroma, su maridaje con cerveza bien fría y la entrañable experiencia de barrio auténtico que le acompaña. Todo va en el pack. Y por cierto, si pides una de caracoles, pregunta también por un vasito de caldo: el combo perfecto para rubricar la primavera en Sevilla.

Hablamos de los caracoles pequeños que, en los meses de mayo y junio, se sirven en un gran número de bares la ciudad. Hay establecimientos, de hecho, especializados en su elaboración y que esperan discretamente durante todo el año para vivir su gran momento en esta época.

Fíjate en las pizarras de los bares. El "Hay caracoles" nunca falla, y el dibujo a tiza de un caracol también es muy característico de esta especie de celebración cotidiana.

Caracoles. Sevilla
Triana, Sevilla
Estos caracoles tienen el picante justo

Cocinar bien los caracoles es un arte, y la verdad es que en Sevilla este arte se domina. Los caracoles se limpian muy bien, varias veces, luego se hierven junto con las especias, recogidas en un saquito que se conoce como muñequilla. El resultado es un caldo sublime, con la potencia necesaria para imprimir un fantástico sabor y un adictivo aroma a este producto.

Cae la tarde, se mezclan las luces de las farolas con los últimos rayos de sol y las terrazas de muchos bares se animan en torno a un producto estrella: los caracoles.

Tapa de caracoles. Sevilla
En los barrios de Sevilla se 'caracolea'

La Chicotá. Este bar de nombre tan cofrade (chicotá es el trayecto que "camina" un paso de Semana Santa entre parada y parada) se ubica en la calle Luis Montoto, cerca de la Iglesia de San Benito y muy próximo al lienzo de acueducto de los Caños de Carmona. Sus caracoles merecen justamente una parada.

Bodega Camacho. En las entrañas de la Macarena, aparece la emblemática plaza del Pumarejo donde se encuentra, con sus espectaculares caracoles, Bodega Camacho. 

Bar San Julián. El barrio de San Julián es entrañable. En su gran punto de encuentro tienes, a un lado, la Iglesia de la Hiniesta, y en el otro, el bar San Julián, un establecimiento que borda los caracoles. No hacen muchos pero son sencillamente extraordinarios.

Casa Remesal. Triana tiene una abundante oferta para disfrutar de los caracoles. Sin duda, uno de los mejores bares donde degustarlos es el Bar Remesal, en la preciosa calle Pureza.

Para tener en cuenta...
  1. Esto es solo una pincelada para hacerte la boca agua. Hay muchísimos y grandes bares de caracoles en Sevilla. La lista es amplísima.
  2. Hay caracoles de diversos estilos, más picantes como los del bar El Cateto o con más toque a hierbabuena como los de Bodega Umbrete, por ejemplo.
  3. Ir de caracoles es una deliciosa forma, y muy auténtica, de conocer la Sevilla de los barrios.